Archivo mensual: marzo 2014

No solo diré ‘arrivederci’

El principal aprendizaje de un español por el mundo es personal, y por eso no solo voy a contar que estuve en otro país.

No solo voy a contar que Italia una vez estuvo a la altura de las expectativas en cuanto a lugares bonitos para visitar y en cuanto a lugareños italianos que me trataron como uno de los suyos desde el primer día.

Venecia desde el Puente Rialto

Venezia

No solo voy a contar que se come bien, que es verdad que la pizza ofrece una variedad mucho mayor y más elaborada que en España y que de esta forma es mucho más fácil ingerir una comida rápida decente en la calle.

Por no hablar de los aperitivos que se suelen tomar por las tardes, en los que llenan la barra de los bares con un buffet libre del que puedes disfrutar sin límites con tu bebida a un precio que no es excesivo (suele oscilar entre 5 y 10 €). Es la forma de cenar más barata cuando se viaja a Milán y algunos establecimientos como el Ostello Bello -cercano al Duomo- merecen especial recomendación. Pero no es lo único que voy a dejar aquí escrito.

Italia también es un país donde resulta relativamente fácil desplazarse en tren, al menos en las zonas que yo conozco -centro y norte-. La variedad de precios y la posibilidad de elegir entre trenes más rápidos y más caros o menos acercan el ferrocarril a casi todos los bolsillos. Para distancias cortas y medias es sin duda la opción favorita de los italianos. En distancias largas plasmo una impresión de que las ofertas para los trenes de alta velocidad (Le Frecce) son por el momento más abundantes que en nuestro país, quizás debido a que ha surgido la compañía privada Italotreno como competencia al ferrocarril público de Trenitalia.

También son bastante conocidas las diferencias entre norte y sur en el país con forma de bota, oscilando entre un 9% en Lombardía y un 22% en Sicilia. Esta diferencia provoca una fuerte presión migratoria de sur a norte, especialmente acusada en los jóvenes. Las diferencias culturales también son significativas, y una muestra significativa de ello es este mapa con la proporción de mujeres trabajadoras en cada provincia.

Piazza Duomo (Milano)

Piazza Duomo (Milano)

Y socialmente hablando ha sido agradable este paréntesis que me ha retrotraído a los primeros momentos de España en crisis. Un país golpeado, que lo está pasando mal, pero que no llega a la emergencia social que vivimos aquí. He visto a un joven encontrar un trabajo después de mucho tiempo, aunque no siempre con las condiciones deseadas. Es una novedad importante, pero no es lo único que voy a contar.

Y es que no todo el monte es orégano. Frente a una tasa de desempleo que ronda en 12% en toda Italia, el paro juvenil (15-24 años) alcanza el 40%. Es uno de los desfases más gordos entre la tasa de desempleo global y la juvenil en toda Europa. Por eso los comentarios de los jóvenes italianos tampoco denotan mucho apego por su país y algunos también allí piensan en hacer las maletas.

Italia es un país de insiders, es decir, con un sistema económico y político donde cuesta entrar y asentarse; y en esto me temo que el norte del país tampoco se libra. Aunque en el terreno económico de momento resiste mejor, la organización política del país sigue estando muy mal valorada por los italianos. A pesar de que el promedio de edad de los miembros de su parlamento se ha reducido considerablemente tras las últimas elecciones (debido principalmente a la irrupción del Movimiento 5 Estrellas) este país sigue teniendo una de las clases políticas más envejecidas de Europa. Y las frecuentes convulsiones en el ejecutivo no ayudan.

Son distintas realidades con las que uno entra en contacto cuando viaja y es una parte de lo que se encuentra allí. Mi estancia en Milán dentro del programa Leonardo toca a su fin, y puedo decir que el aprendizaje personal está garantizado, para bien y para mal. La soledad y la ansiedad por hacerte un hogar cuanto antes también tienen su sitio en la lista de invitados. Y esto también había que contarlo.

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